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El ser humano, vive programado, el 95% de nuestras elecciones diarias las marca el inconsciente, tenemos una serie de creencias inculcadas desde nuestro nacimiento, nos identificamos con las etiquetas que nos hemos puesto; soy arquitecto, soy guapo, soy carismático, soy flojo, no puedo, no sé, es difícil, tengo que estudiar para tener un buen trabajo, una casa, casarme y tener hijos, cuanta gente piensa así.?… vivimos atados a una serie de experiencias y expectativas creyendo que son las metas de nuestra vida, claro que además nos creemos muy seguros de nosotros mismos cuando decimos “Yo soy así” o “soy un campeón” “yo tengo esto” etc…. Esto es limitar nuestro Yo.
Einstein decía: “si no te gusta el mundo que vez, que sepas que no lo puedes cambiar; pero si cambias la forma de verlo, cambiarás tu universo”  Esta frase me dejó atónita cuando la leí, cómo es que cambias tu forma de verlo?
Pues el cambio de percepción provoca un cambio en las conexiones neuronales. Todos tenemos recuerdos en nuestra memoria que se van guardando desde que nacemos; pero también tenemos memorias familiares marcadas en nuestro ADN. Todas estas memorias, recuerdos, se van guardando en cajitas y esas cajitas se abren cada vez que nos pasa algo que las activa, como olores, sensaciones, lugares, sonidos y determinadas vivencias, que nos hacen reaccionar. Esta información está en nuestro inconsciente y cada vez que reaccionamos es nuestro inconsciente hablando. Si hiciéramos consciente esas cosas del inconsciente que nos perjudican, te imaginarías todos los problemas y conflictos que te ahorrarías?

“Si aumentas la conciencia, los cambios en tu vida vienen solos.” Jon Kabat-Zinn, padre del Mindfulness.